Contar con el impacto de los empleados en los Estados de Información no Financiera suma valor

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Contar con el impacto de los empleados en los Estados de Información no Financiera suma valor

Aquellas compañías que reporten sobre su gestión de los retos sociales, medioambientales y de gobernanza bajo el marco GRI podrán contabilizar las acciones sostenibles de los empleados en sus Estados de Información no Financiera (EINF) desde enero de 2022.

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Involucrar a los empleados en la estrategia sostenible de las organizaciones es una buena práctica. Este podría ser el resumen de una de las sorpresas más destacadas de la última actualización de GRI. Sus estándares 1, 2 y 3, los que aplican a todas las organizaciones que reportan bajo su marco, recogen varios argumentos que inclinan la balanza hacia la contabilización del impacto de la plantilla en el cómputo total de la empresa.

La normativa que gira en torno a la transparencia en sostenibilidad vive su momento de oro en la Unión Europea. La Ley 11/2018 de Información No Financiera supuso un giro a la forma de divulgar la actividad de las empresas en materia ESG (medioambiental, social y de gobernanza). De hecho, desde marzo de 2021 las empresas con más de 250 empleados también están obligadas a reportar sus impactos y para 2022 se espera CSRD, la nueva directiva europea de sostenibilidad.

Ahora mejorar estos reportes es posible gracias a la inclusión del impacto positivo de los trabajadores, una fuerza clave dentro de las empresas que, alineada con su propósito, tiene la capacidad de impulsar los objetivos de la organización y de hacerla más fuerte.

Las direcciones de Recursos Humanos y Sostenibilidad, responsables de guiar la cultura de la organización y de establecer sus procesos, tienen desde este momento la posibilidad de sumar fuerzas para cambiar el mundo y de escalar el impacto potencial que esto supone. 

¿Qué indica GRI para concluir que el impacto de los empleados se puede medir y tener en cuenta?

Partiendo de que los empleados forman parte de los grupos de interés de una empresa, en el estándar GRI 2 se indica que la participación de los empleados debe formar parte de las actividades de la compañía, por ejemplo, para prevenir y mitigar los posibles impactos negativos. En la práctica esto supondría que los trabajadores pueden reducir, con sus acciones, el impacto negativo de la organización y mejorar por tanto los reportes.

Por su parte, en el estándar GRI 3 se indica que la organización puede informar de si ha priorizado a los grupos de interés para contemplar su participación y de cómo lo ha hecho, así como de los métodos utilizados para conseguirlo. Por tanto, la empresa puede comunicar si ha involucrado a sus trabajadores en su estrategia sostenible y detallar a través de qué acciones lo ha logrado, reforzando de nuevo su informe de actuación.

¿Qué ventajas conlleva prevenir y mitigar los impactos negativos a través de los empleados?

Cuando en una empresa construimos una cultura sostenible y hacemos partícipes de esta estrategia a los empleados el retorno es muy potente. En palabras de Guillermo Cernuda, Director de Operaciones de DoGood, “las empresas que involucran en la sostenibilidad a sus trabajadores incrementan notablemente su compromiso. Además, su reputación sostenible se dispara atrayendo al mejor talento y escalando en rankings como Merco o RepTrack. Por consiguiente, se convierten en compañías innovadoras porque hacen partícipes a sus personas, obtienen métricas trazables, se diferencian de la competencia e incluso pueden acceder a financiación de fondos ISR (inversión socialmente responsable).

Conseguir que los equipos sumen al impacto de la empresa es posible con herramientas SaaS como DoGood, que añade una dimensión al reporte que hasta ahora no se tenía en cuenta: todo el capital humano de una compañía. Esta solución evidencia que las iniciativas de concienciación y divulgación de la compañía se convierten en acciones concretas de impacto tangible reportables según GRI. 

Por último, con ella se obtienen métricas de la participación de los empleados en acciones sostenibles. También métricas del impacto que alcanzan tanto individual como colectivamente en indicadores como CO2, H₂O o residuos que se pueden utilizar para completar los estándares GRI, que incluyen información valiosa al informe que hasta ahora no se podía calcular. 

Enero de 2022 marca el pistoletazo de salida para que las organizaciones comiencen a contabilizar como impacto de la empresa las acciones sostenibles de sus empleados. Por tanto, las empresas que aprovechen esta oportunidad para sumar a sus reportes algo inédito se situarán a la vanguardia de su categoría. Serán, por tanto, pioneras al posicionarse como agentes de cambio.

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