Entrevista con Ariadna Benet, consultora en Sostenibilidad y Empresa

Empecemos por el principio. ¿Cuáles son las funciones de un consultor en sostenibilidad para negocios?

Des de mi punto de vista, un consultor en sostenibilidad tiene dos funciones principales, una de sensibilización y la otra de apoyo. A menudo se asocia la sostenibilidad a la eficiencia energética y la separación de residuos, y desde la formación y el diálogo ayudamos a ampliar esta percepción que pasa por comprender que la sostenibilidad es una forma de producir y consumir, que respeta la sociedad, y la naturaleza y crea un valor económico compartido.

El consultor en sostenibilidad tiene también la función de ayudar a las empresas a incorporar la sostenibilidad en su estrategia empresarial, y apoyarle en su transición hacia ésta. Porqué la sostenibilidad empresarial no se consigue de un día para otro sino que se construye progresivamente a partir de una estrategia y una meta previamente definidos.

¿Cuál ha sido tu recorrido hasta poder llegar a dedicarte a asesorar empresas en su transición a la sostenibilidad?

Mi recorrido es algo inusual y particular y seguramente esté motivado por mi forma de ser y sentir.

Viajar de forma independiente y con transporte público para poder, así, interaccionar con las personas autóctonas, me reveló un submundo generalizado de pobreza y suciedad, relacionado con la falta de recursos económicos y naturales. En consecuencia, cuando terminé el doctorado (PhD) decidí marcharme a hacer mi estancia postdoctoral en un país en vías de desarrollo, contrariamente a lo que hace la mayoría de la gente, y a virar mi carrera profesional hacia la protección social y ambiental.

Así, con mi pareja, nos fuimos a Papúa Nueva Guinea, donde vivimos y trabajamos durante casi 4 años. Esta decisión me permitió trabajar en dos ámbitos diferentes y complementarios: el de la salud y el ambiental. En Papúa viajaba y me relacionaba con numerosos pueblos, sea por trabajo u ocio. Descubrí que muchos de ellos ya no podían beber del río porqué el agua que les había servido durante generaciones de fuente de vida estaba totalmente contaminado con metales pesados de la extracción de minerales en las minas aguas arriba; o que llanuras extensísimas de selva habían sido taladas por grandes empresas extranjeras y sus gentes se asaban de calor porqué habían perdido la sombra al mismo tiempo que sus fuentes de agua y comida habían disminuido enormemente; o que los niños padecían problemas de piel e intoxicaciones porqué se bañaban en ríos contaminados; o que… Un sinfín de historias vividas de cerca, que ya no son imágenes que ves a la tele sino personas con las que hablas, convives, conoces,… y eso duele. Te percatas de que algo va mal, y que con prácticas legales e ilegales pero siempre con plena impunidad, las grandes empresas llevadas por un afán de lucro y consumismo social socaban los recursos de otros (minerales, pesca, árboles,…).

Después de Papúa hice un máster en desarrollo y medio ambiente en Inglaterra, trabajé durante unos años en desarrollo internacional y luego me formé en sostenibilidad empresarial (Cradle to Cradle, the Natural Step, pensamiento sistémico,…). Me establecí por mi cuenta, con la intención de influir en la conciencia social y empresarial y mejorar la forma como se produce y consume. Un objetivo ambicioso y a veces ‘naïf’, una transición complicada y larga que ha culminado con AdNSostenible, mi marca. Pero estoy contenta. Cada proyecto conseguido en sostenibilidad empresarial o sostenibilidad institucional, es para mí un logro!

¿Qué ventajas ofrece a las empresas apostar por la sostenibilidad?

La sostenibilidad está íntimamente ligada a la innovación. Así, apostar por la sostenibilidad es apostar por la innovación, la mejora continuada y la madurez empresarial. Una dicha de Einstein dice: “No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”. Pues bien, es un poco esto. La sostenibilidad es un cambio en el marco mental y socio-económico y por ello precisa innovación. Como hacer las cosas de forma distinta para que su impacto social sea positivo (ayude a la sociedad), su impacto ambiental regenerativo, y cree riqueza para todos.

Los negocios a menudo ven la sostenibilidad como un coste adicional y no perciben las ganancias directas e indirectas que esta conlleva. Ahora esta idea está cambiando, puesto que grandes empresas explican que las líneas de negocio con mayor margen de beneficio son las ‘eco’ o sostenibles, lo que a la vez se percibe como una motivación para los mismos empleados y sobre todo para las nuevas generaciones que entran con ideales claros en esta dirección; prefieren trabajar en empresas con valores, empresas que protejan la sociedad y el entorno. Se llama retención de talento.

La sostenibilidad es un proceso de transición que permite a una empresa evolucionar y madurar, introduciendo cambios graduales que a menudo implican no sólo la mejora en la eficiencia interna de la empresa, sino la creación, prueba y ensayo de nuevas líneas de negocio y nuevas fórmulas de cooperación intra e inter empresariales. La sostenibilidad genera oportunidades de ahorro y valorización de residuos, y contribuye a la diversificación y la reducción de riesgos en los negocios.

¿Cómo podemos hacer, desde tu punto de vista, para que la sostenibilidad sea atractiva para las empresas tanto desde el impacto positivo que generan pero también la viabilidad económica?

Esta es la gran asignatura pendiente. No obstante, he seguido la evolución de algunas empresas que han abrazado plenamente la sostenibilidad desde hace años, y siguen en pie y cada vez más fuertes, o sea, que demuestran que la sostenibilidad es la dirección a seguir. Hablo de Patagonia e Interface, dos referentes clásicos y conocidos en la transición hacia la sostenibilidad empresarial. Hay muchas más, pero estas dos llevan años trabajando en ello.

No obstante, creo que la sostenibilidad será atractiva para aquellas empresas que tengan visión de futuro, o sea, que no se centren solamente en el ahora y el beneficio inmediato. Ello depende a menudo del CEO, de su forma de pensar y percibir el papel de las empresas en la sociedad. La sostenibilidad requiere inversiones, cambios y modificaciones y su retorno es a medio-largo plazo. Cómo antes se empiece mejor!

También se necesita una apuesta institucional capaz de promover mediante incentivos legislativos y financieros esta transición. Ahora la legislación, por ejemplo, no prima las empresas sostenibles, como tampoco lo hacen los pliegues de contratación o de compra pública. Hay mucha literatura escrita en como incluir incentivos, pero por alguna razón no está pasando de una forma clara y decidida. Sin incentivos las empresas, sobre todo las Pimes no pueden asumir, up front, las inversiones necesarias.

Otra forma de influir, más a largo plazo, es la formación y la sensibilización. “Doing good, doing well”, “Business as a force for good”, son lemas que definen de forma clara el papel que deberían jugar las empresas en la sociedad y la economía. Estas iniciativas y otras similares son interesantes y necesarias para crear empresarios con visón sostenible.

Mi aportación en este ámbito es la enseñanza universitaria. Soy profesora de la UPC en la asignatura de sostenibilidad, y colaboro desde hace años con el centro IL3 de la Universidad de Barcelona, y la Universitat Oberta de Catalunya para formar personas y futuros empresarios. Espero poner una semilla de inspiración y reflexión a mis alumnos.

¿Qué metodología aplicáis desde Adn-Sostenible?

En AdNSostenible utilizamos dos metodologías propias, el Pathway for sustainable business y el Impacto Neto Total (INT) que fueron desarrolladas en una ‘vida anterior’ con un par de compañeros de viaje, Anna Buxaderas y Juan Villamayor.

Nos percatamos que el Business Model Canvas, la herramienta por excelencia para diseñar modelos de negocio, no introducía nada de sostenibilidad, ni una pregunta, ni una alusión. Desarrollamos el Pathway© donde el ‘COMO lo hago’ es fundamental para diseñar o rediseñar negocios sostenibles, y el INT que nos permite evaluar el nivel de inclusión de la sostenibilidad en una empresa.

El procesos es sencillo, caminamos des de la limitación sistémica, es decir, los límites naturales y sociales, la legislación y las expectativas de las partes interesadas hacia el negocio, para diseñarlo o rediseñarlo, identificar sus objetivos y definir su proceso. Qué queremos conseguir? Cómo lo haremos? En estos puntos introducimos conceptos de sostenibilidad que ayudan a innovar y crear líneas o modelos de negocio nuevos y distintos con impacto positivo.

¿Qué 5 consejos básicos sobre sostenibilidad podrías dar a la gente que nos esté leyendo para que lo apliquen en sus empresas?

Mis consejos son simples:

  • Desarrolla una estrategia de sostenibilidad vinculada con tu estrategia de negocio lo antes posible
  • Comunica a los empleados, clientes y proveedores esta estrategia y el beneficio que va a aportar.
  • Piensa de forma sistémica.
  • Prevé los impactos del cambio climático sobre tu actividad, que no serán pocos.
  • Innova! en tus procesos, productos y servicios para ‘hacer el bien’.

¿El Covid-19 ha generado más concienciación a las empresas sobre la apuesta por la sostenibilidad?

Se dice que sí, pero, sinceramente, yo no lo percibo. En nuestro país, en Catalunya, las Pimes, que son mayoritarias, lo están pasando muy mal y no piensan en sostenibilidad sino en cómo salir de ésta. Están recortando todo, y se están cerrando en un estado como de hibernación, esperando que pase la tormenta para volver a salir. Es verdad que algunos sectores están mejor que otros, pero mi sensación es que en general se están contrayendo.

Las grandes corporaciones hace tiempo que ya están en la línea de la sostenibilidad, y tienen recursos y estructura suficiente para continuar. A mí me preocupan las Pimes, porque creo que es un modelo empresarial que reparte mejor la riqueza generada y por lo tanto aporta más al bien social.

Para cerrar, una pregunta clásica. ¿Qué es para ti el bien social?

Entiendo el bien social como el conseguir una calidad de vida óptima para todas las personas, independientemente de su origen pero si ligada a él, y una forma de entender el desarrollo y el éxito más introspectiva, y vinculada al respeto y regeneración de la naturaleza y sus ecosistemas, que son, en definitiva, nuestro sustento.

Una reducción del consumo de bienes innecesarios, un reparto más equitativo de los beneficios de las grandes empresas y una reducción drástica de los impactos socio-ambientales permitiría a mucha gente que ahora vive en la pobreza económica pero sobretodo ambiental y social, vivir dignamente con su cultura y sus gentes, sin necesidad de emigrar por falta de recursos, o de pelear por ellos. La brecha social se reduciría y, aunque todos tendríamos suficiente para vivir, los ricos continuarían siéndolo pero con una poquito menos.

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